Los tuppers de Marie Kondo

Hace unas semanas que Marie Kondo se apoderó de toda la Argentina. A todes de un súbito ataque de limpieza se les ocurrió ordenar su casa de una forma absolutamente irreal para nuestra cotidianidad.

Marie Kondo escribió un libro que no leí: “La magia del orden” y estrenó una serie en Netflix Latinoamérica el 1° de enero “A ordenar con Marie Kondo” de la cual solo pude ver medio capítulo porque me genero desde lo más profundo de mi ser una especie de violencia incontenible.

Somos un quilombo y todo aquel que mantiene estructuras tanto en su vida personal como en la que los rodea es muy probable que estén diagnosticados con TOC.

Marie Kondo es japonesa y su método Konmari para les japoneses no es ninguna novedad, pero para nosotres es el gif del tipo que hace con la mano como que le explota la cabeza.


Booom

Hace unos años sigo en Youtube una mexicana que vive en Japón hace 13 años. Ruthi San está casada con Yoshi y con él tiene 2 hijos, más japoneses que el ramen y el sushi juntos. Ruthi mantiene una vida de ama de casa mientras filma su día a día.

El Vlog de Ruthi es mi novela. No tengo idea qué pasó con Cabré en Mi hermano es un clon pero se todo el proceso que Ruthi tuvo que pasar para sacar la licencia de conducir en Japón o las peripecias que está pasando para ponerse ortodoncia me la sé casi de memoria.

Aprendí mucho sobre cultura japonesa con Ruthi, pero lo que más aprendí es que hacer cualquier cosa en Japón, por más mínima que sea la acción tiene una estructura, una forma de realizarla, un método.

Ella cuenta siempre que en la escuela, sus hijos limpian desde jardín de infantes cada partecita de la institución, arrodillados con trapos. Una o dos veces al año los padres también tienen que ir a hacer una limpieza más profunda, en verano tienen que ir a sacar los yuyos del patio de la escuela y en invierno a ayudar con los preparativos para los cambios de cursos.

Todos tienen asignado un rol, todos tienen que colaborar y si alguien no va no solo queda como un gil, sino que obviamente será mirado mal. Claro, los japoneses antes de tener una condena social de ese tipo prefieren levantarse a las 5.30 de la mañana para estar a las 6 en el cole (porque nunca en un horario como la gente) limpiando con un trapo arrodillados los pisos que obvio están impolutos ya que sus hijos los limpian todos los días del año.

Ver como tienen que reciclar y tirar la basura me genera un estrés que en lo único que me hace pensar tirada en el sillon es que hace tres días que no saco la basura.

Por eso creo que no me sorprendí cuando vi que Marie Kondo estaba obsesionada con poner las cosas en tuppers dentro de tuppers dentro de los cajones.

Aun así, unas semanas antes de que estrenara la serie en Netflix, yo me impuse ordenar un poco el caos en el que estaba viviendo.

¿Quieren saber cuál fue el motivo verdadero por el que empecé con la magia del orden? Me fui un fin de semana a San Clemente y antes de irme era tal la maraña de ropa dentro del mueble que no encontré una bikini que me quería llevar. El objetivo de la limpieza era encontrar esa bikini.

Saque todo y lo tiré en el sillón (dato, nuestro departamento es diminuto y guardamos la ropa en la parte de abajo de la escalera donde anexamos estantes y algunas alacenas), busque en pinterest “doblar como marie kondo” acomode todo en unas cajas de zapatos, encontré la bikini y doble como más o menos me parecía y lo metí en las cajas y me olvidé hasta que estrenó la serie.

La segunda etapa vino un poco más recargada, induje a Felix a que también aplicará el cambio y esta vez volvimos a sacar todo pero con la intención de deshacernos de cosas. No saludamos ni agradecimos cada prenda porque quedariamos  ante nosotros mismos como unos boludos, pero si pensamos si realmente necesitabamos ese articulo en nuestras vidas.

En mi caso la pregunta básica era: ¿lo use el último año? si no lo use, chau se dona.

Lo único que ordenamos en serio fue la ropa y la disposición de los muebles en el cuarto.

Cinco bolsas de consorcio para donar y cientos de estornudos por la alergia después nos queríamos cortar las venas con las remeras dobladas con el método konmari. Al terminar, y ver cómo encajaba todo perfectamente en cada cajón debo admitir que me sentí contenta.

El problema está en algo tan simple como cuando se quiere comenzar a tener una vida más saludable: adquirir y mantener el hábito.

Marie Kondo es japonesa y como los hijos de Ruthi desde sala de 2 limpia los pisos arrodillada, lava las botellas antes de reciclarlas y separa las etiquetas de esas misma botellas en bolsas distintas si es papel o plástico.

Yo me crié con el método “Mi vieja” que consistía tres simples pasos:

1° aviso: ordena tu cuarto Sabryna

2° aviso: ordena tu cuarto Sabryna o voy yo

3° NO aviso: MAMÁ AGARRÓ UNA BOLSA Y ENTRÓ AL CUARTO, RÁPIDO A DECIR “ESTO NO, ESTO TAMPOCO, ESE DIBUJO SIRVE, ESO ES LA TAREA DE ARTÍSTICA, ESO ME LO REGALÓ EL NENE QUE ME GUSTA NO ES UN CHICLE USADO ES AMOR,BUENONOMELOREGALOLOLEVANTEDELPISOCUANDOLOTIROTIENESUADNESAMOR MAMAAAAAA”

Pasaron 10 días desde ese momento en que terminamos de ordenar la ropa y que todo encaje como un tetris perfecto y en esos 10 días ya hay ropa limpia esperando ser guardada hace tres arriba de la mesita del living.

No me desespera, siempre fui un bardo y lo seguiré siendo. Por eso con medio capítulo de la serie me bastó para saber que me daría pereza realizarlo habitualmente.

Pero ahora, me pregunto ¿qué pasa con la gente que esto les genera una necesidad que no tenían? La necesidad de tener todo perfectamente ordenado, en tuppers y con un lugar asignado.

No solo tenemos que bancarnos que la sociedad nos quiera con plata, rubies, flaques, a la moda… sino que también tenemos que tener una casa impoluta y bien ordenada. Tenemos que tenerle miedo que venga la visita, abra los cajones y pregunte ¿Esto te hace feliz? ¿Tenes mezclados los cucharones con los tenedores?

Eso me da ansiedad.

Hay un artículo muy interesante sobre el consumo y las necesidades que nos genera el capitalismo que esta japonesita nos hizo ver que les dejo por aquí, pero quiero destacar a les oportunistes de esta oleada: Les ordenadores certificades que llegan a cobrarte miles de pesos para ordenar tu casa de acuerdo al método. Si contratas te tiran cosas, te venden tuppers y estantes plásticos y obvio tenes que colaborar, no es que te tiras al sillón o te vas a tomar un café y cuando volves esta todo lindo. No queride, TENES QUE APRENDER.

Une Gurú del orden te cobra lo que te cobra porque para obtener la certificación tiene que pagar 2 lucas verdes para ir a un seminario con María, la japonesa. Aparentemente en Argentina hay solo una guru certificada, así que si pagaste 8000 pesos para que te ordenen y no te mostraron el carné plastificado previamente firmado por Marie Kondo, amigue quiero decirte que te estafaron.

¿Si me gustaría tener la casa ordenada 100% con el Método Konmari? Obvio, pero tengo dos opciones: volver a nacer japo o prender fuego esta casa y comprar una nueva que tenga los tuppers incluidos.

Mientras, puedo deshacerme de ropa que ya no me queda y de tuppers que ya no tienen tapa o están quemados por el microondas y de vez en cuando puedo jugar a que se doblar la ropa para encontrar la malla pérdida y practicar tetris en la vida real.

Vos ¿te enganchaste con la serie, leiste el libro o te agarro la locura del orden?


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s